De la revisión inicial al bloqueo progresivo: cómo se ordena la integración
Cada etapa de este recorrido deja un registro verificable antes de pasar a la siguiente. No hay fechas prometidas ni saltos: si los datos de una fase no alcanzan, el proceso se detiene ahí y se revisa el diagnóstico con el gestor de riesgo del pool.
La secuencia se aplica igual en pools de AMM con comisiones fijas y en pools de rango concentrado, aunque los umbrales y la ventana de observación cambian según la latencia de ejecución y el tipo de participantes que ya operan en el libro.
Diagnóstico del pool y de sus participantes
Antes de tocar cualquier umbral, revisamos el tipo de AMM, la composición actual de wallets, la latencia de ejecución y los patrones de liquidez de las últimas semanas. El objetivo es tener una línea base clara: qué flujo es proveedor habitual y qué flujo aparece solo en ventanas de volatilidad. Sin esa base, cualquier puntuación de riesgo queda sin referencia.
Definición de umbrales junto al gestor de riesgo
Con el diagnóstico sobre la mesa, se acuerdan los umbrales de identidad y comportamiento: qué señales pesan más, cuánto tiempo se conserva la reputación de una wallet y qué nivel de desviación activa una alerta. Esta fase es deliberativa y suele requerir más de una sesión, porque los criterios deben quedar escritos y no depender de interpretaciones posteriores.
Pruebas controladas en modo observación
La red neuronal se conecta al pool pero no bloquea nada: solo puntúa y registra. Durante esta ventana comparamos sus señales con el histórico real y medimos falsos positivos, especialmente en episodios de volatilidad alta donde el comportamiento legítimo se parece al oportunista. Si la tasa de error no baja a un rango aceptable, se recalibra antes de avanzar.
Activación del bloqueo progresivo
El bloqueo no entra de golpe. Primero se degradan permisos de las wallets con puntuación más alta, luego se aplican retenciones temporales y solo después se restringe el acceso al pool. Cada intervención queda documentada con la señal que la disparó, la versión del modelo y el revisor que la aprobó, de modo que cualquier decisión pueda auditarse más adelante.
Operación continua y revisión de alertas
Una vez activo, el sistema entra en régimen de monitoreo: se revisan alertas, se ajustan umbrales cuando cambia la estructura de comisiones o aparece un tipo de ataque nuevo, y se documenta cada intervención. También se programan revisiones periódicas del modelo, porque un clasificador entrenado en un régimen concreto pierde precisión cuando el mercado cambia de forma.
Para ver cómo se aplica esta secuencia en un caso real, revisa el análisis sobre validación con IA y arbitraje tóxico. Si tu equipo necesita un diagnóstico previo, el punto de entrada es la solicitud de diagnóstico técnico.