Validar antes de bloquear
Un pool cerrado de market makers algorítmicos no falla por falta de liquidez, falla por liquidez mal identificada. Nuestra misión es puntuar a cada participante con señales de comportamiento antes de que su orden toque el precio, para que la política del pool se aplique sobre evidencia y no sobre sospecha genérica. Nadie debería quedar fuera por parecerse a un bot; debería quedar fuera por un patrón sostenido que el propio registro pueda mostrar.
No tocar lo que no nos corresponde
El sistema observa y decide dentro de un marco acotado: no accede a claves privadas, no reescribe órdenes ya ejecutadas y no modifica la lógica del AMM. Esa frontera es deliberada. Si la validación de identidad empieza a alterar el motor de precios, deja de ser una capa de riesgo y se convierte en un problema nuevo. Preferimos un alcance estrecho y auditable antes que una integración amplia y opaca.
Dejar rastro de cada decisión
Cada bloqueo, cada advertencia y cada observación queda registrada con marca temporal, participante afectado y motivo agregado. No publicamos los pesos del modelo, pero sí el criterio con el que se aplicó. Un gestor de liquidez que no puede explicar por qué un wallet perdió permisos en su pool está operando a ciegas, y eso es exactamente lo que queremos evitar en los equipos que confían en nosotros.
Efecto esperado en quien nos contrata
Lo que buscamos del lado del cliente es concreto: menos extracción oportunista en el pool, slippage más estable en episodios de volatilidad y una conversación de gobernanza que se apoye en datos en lugar de intuiciones. No prometemos rendimientos ni eliminamos el arbitraje legítimo, que también aporta precio. Prometemos que el arbitraje tóxico tenga un coste medible y que la decisión de sancionar sea reversible y documentada.